El terremoto en Canva: cuando la app de diseño favorita de todos decide “refundarse”

Si trabajas en marketing, diseño o simplemente te pasas el día creando contenidos rápidos, la noticia te habrá sacudido tanto como a nosotros.

Canva, el gigante que democratizó el diseño gráfico y acumula más de 265 millones de usuarios activos mensuales, acaba de anunciar el primer recorte masivo de su historia. Aunque en redes sociales y pasillos digitales empezaron a rodar cifras exageradas de hasta 22 mil personas, la realidad —igual de dura, pero distinta— apunta a la salida de 1,271 colaboradores, lo que representa un 22% de su plantilla global.

¿Qué pasó en una empresa que parecía intocable y venía creciendo sin frenos?

La tormenta perfecta: de la hipercrecida al freno de mano

Durante su primera década, la historia de Canva fue un cuento de hadas corporativo. Sin embargo, este 2026 las cosas cambiaron de ritmo. Su cofundadora y CEO, Melanie Perkins, lo dejó claro en una carta abierta a los empleados: el crecimiento se desaceleró por primera vez en diez años, y los costos operativos —impulsados en parte por el despliegue tecnológico y la presión de la inteligencia artificial— empezaron a apretar el zapato.

Para una empresa acostumbrada a correr a mil por hora, la solución no fue solo recortar por recortar, sino una reorganización profunda. Canva decidió fusionar equipos de producto, crecimiento y plataforma, eliminando las famosas capas de burocracia e intermediarios para volverse más ágiles. En pocas palabras: buscan simplificar la estructura antes de que la propia inercia los frene por completo.

Melanie Perkins, CEO y Cofundadora de Canva

El “masterclass” de cómo despedir (cuando no queda de otra)

Ningún despido masivo es una buena noticia, pero lo que ha puesto a hablar a todo el mundo del sector tecnológico no es solo el recorte, sino la forma en que Canva decidió manejar la salida de su personal. En un ecosistema acostumbrado a cierres de sesión de Slack abruptos y bloqueos de computadoras a medianoche, el paquete de salida que diseñó la compañía ha sido catalogado como inusualmente empático:

  • Seis meses de sueldo garantizados para todos los afectados, sin importar su ubicación geográfica.
  • Conservan sus MacBooks de trabajo.
  • Eliminación de la cláusula de permanencia (vesting cliff) para quienes llevaban menos de un año en la empresa.
  • Fondo de emprendimiento: un programa de subvenciones de 10,000 dólares para aquellos que decidan arrancar su propio negocio o proyecto comunitario.
  • Red de soporte activo: un directorio de exalumnos y el compromiso directo de la alta dirección para conectar a los exempleados con líderes de otras empresas que estén contratando.

¿Hacia dónde va el tablero digital?

El caso Canva deja una lectura obligatoria para la industria digital y del marketing: la era de crecer a cualquier costo terminó. La inteligencia artificial está transformando no solo las herramientas que usamos, sino la manera en que las empresas estructuran sus equipos y calculan su rentabilidad.

Ver a un gigante tecnológico reestructurarse de esta manera duele, pero también demuestra que la gestión de crisis y la reputación de marca se construyen, sobre todo, en los momentos difíciles. Al final del día, la forma en que una compañía despide a su gente dice mucho más de sus valores reales que cualquier lema impreso en la pared de su oficina.