Seamos honestos: abrir una tienda más en Bogotá o Medellín hoy en día se siente un poco como intentar estacionar en hora pico. Hay demasiada competencia, los centros comerciales están saturados y el bolsillo de los consumidores se dispersa en un mar de opciones infinitas.
En el mundo del branding, solemos decir que las marcas deben “contar una historia”. Pero, ¿qué pasa cuando la marca se cuenta a sí misma a través de la naturaleza?
Las marcas más valiosas del mundo no solo compiten en ventas, también en narrativa.
En un mercado saturado de lanzamientos, Gibson entendió que no basta con presentar un producto: hay que conectar con símbolos culturales poderosos.